Un código de conducta empresarial es el documento que define qué comportamientos son esperados, cuáles están prohibidos y cómo actuar ante dilemas éticos dentro de una organización.
Aplica a empleados, directivos y, en muchos casos, también a proveedores y contratistas.
Es importante entender que el código de conducta no es lo mismo que el reglamento interno de trabajo. El reglamento regula obligaciones laborales con base en el Código Sustantivo del Trabajo (CST).
El código de conducta va más allá: establece el estándar ético al que se compromete toda la organización, incluyendo situaciones que la ley no regula específicamente.
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Lectura recomendada: Guía del Reglamento Interno de Trabajo en Colombia y su aplicación práctica. |
Los valores declarados de una empresa no cambian el comportamiento de nadie. Lo que sí lo cambia es saber exactamente qué se espera en situaciones concretas: una negociación con un proveedor, la asignación de un contrato, el trato a un compañero, etc.
En ese punto, el código de conducta empresarial cumple una función clave: traduce la cultura en decisiones prácticas. Esto no es menor: la evidencia académica publicada en 2025 en Social Sciences & Humanities Open muestra que una cultura organizacional sólida actúa como un mecanismo que influye directamente en el comportamiento y la productividad de los colaboradores, además de alinear a los equipos con los objetivos del negocio.
En Colombia, la Superintendencia de Sociedades exige a ciertas empresas —a través del SAGRILAFT (Sistema de Autocontrol y Gestión del Riesgo Integral de Lavado de Activos)— contar con programas de transparencia que incluyen, de forma explícita, un código de conducta o ética.
Además, la Ley 1778 de 2016 sobre responsabilidad de personas jurídicas por actos de corrupción transnacional establece que tener un programa de cumplimiento ético documentado puede funcionar como atenuante de responsabilidad. En otras palabras: si la empresa está bajo investigación, haber tenido este sistema activo puede reducir las consecuencias.
El código opera como primera línea de defensa ante situaciones de:
Estos son los componentes que no pueden faltar:
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Elemento |
¿Qué debe incluir? |
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Valores y principios |
Los 3-5 valores fundacionales de la empresa, con su definición práctica y su implicación en decisiones reales. |
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Normas de comportamiento |
Conductas esperadas en relaciones con clientes, proveedores, compañeros y medios digitales. |
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Conflictos de interés |
Qué situaciones constituyen un conflicto, cómo declararlos y cómo se gestionan internamente. |
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Uso de recursos |
Activos físicos, tecnológicos, financieros y datos personales (alineado con la Ley 1581 de 2012). |
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Canal de denuncia |
Mecanismo confidencial para reportar infracciones, con garantías reales de protección al denunciante. |
Importante: La Ley 1010 de 2006 exige mecanismos internos para gestionar denuncias de acoso laboral, por lo que el código de conducta debe integrarlos y ampliarlos; apoyarse en soluciones como el Canal de Denuncias de Buk permite centralizar reportes —incluso anónimos—, hacer seguimiento a cada caso y reducir riesgos legales y reputacionales.
No es obligatorio para todas las empresas, pero sí lo es para aquellas sujetas al SAGRILAFT según criterios de la Superintendencia de Sociedades, y para compañías que participen en licitaciones públicas o sectores regulados.
La obligatoriedad varía según el perfil de la empresa:
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Tipo de empresa |
Obligación |
Marco normativo |
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Sujetas a SAGRILAFT (por sector e ingresos) |
Obligatorio |
Supersociedades — Circular Básica Jurídica |
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Cotizadas en la BVC |
Recomendado (Código país) |
Código de mejores prácticas corporativas |
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Sector financiero, salud, telecomunicaciones |
Requerido por regulador sectorial |
Superfinanciera, MinTIC, Supersalud |
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Empresas con contratos públicos |
Exigido frecuentemente en pliegos |
Ley 80 de 1993 y normativa anticorrupción |
Es el conjunto de valores, principios y convicciones morales que guían a la organización. No es una lista de reglas, sino el marco filosófico que define qué es lo correcto para la empresa.
Ejemplo: Nuestra empresa cree en la honestidad por encima del beneficio económico.
Es el documento escrito que traduce los valores éticos en normas de comportamiento específicas. Es la guía práctica que le dice al colaborador exactamente qué acciones debe tomar o evitar en situaciones cotidianas.
Ejemplo: Si un colaborador comparte contenido sobre la empresa en redes sociales, debe aclarar que se trata de una opinión personal y no institucional.
Compliance es el sistema de gestión, procesos y controles internos diseñados para asegurar que la empresa cumpla con las leyes externas y los códigos internos. Es la infraestructura de supervisión que detecta y sanciona incumplimientos.
Ejemplo: Auditorías mensuales sobre los reportes de gastos.
Integrar Dirección General, Jurídica, Gestión Humana y Compliance asegura un documento alineado con la estrategia, legalmente sólido y aplicable en la operación diaria.
Identificar escenarios como conflictos de interés, manejo de información sensible o relación con terceros, especialmente bajo el marco del Estatuto Anticorrupción en Colombia.
Establecer valores coherentes con la operación permite que el código tenga credibilidad y se convierta en una guía aplicable.
Definir conductas específicas, observables y medibles evita ambigüedades y facilita el cumplimiento.
Incluir un canal de reporte con confidencialidad y un régimen disciplinario claro, respetando el debido proceso.
Alinear el código con el Reglamento Interno de Trabajo, el Código Sustantivo del Trabajo y la Ley 1581 de 2012 para evitar riesgos legales.
Capacitar a los colaboradores y registrar su adhesión (firma física o digital) como soporte ante auditorías o conflictos.
Revisar el código de forma regular para mantener su vigencia frente a cambios normativos y del entorno.
Un código de conducta empresarial eficaz no tiene un formato único, pero sí una estructura clara que lo hace aplicable en la operación diaria. Generalmente incluye:
Lograr que los valores y las normas se cumplan en el día a día no depende solo del documento, sino de cómo se gestionan; ahí es donde la tecnología ayuda a ordenar y dar visibilidad a todo.
Buk es un software de gestión de personas que permite llevar esto a la práctica con herramientas concretas: Firma Electrónica y Gestión Documental para asegurar que políticas y firmas estén en regla; Canal de Denuncias para gestionar casos con confidencialidad; Capacitaciones para formar a los equipos con contenido práctico; y Encuestas para medir si lo que está en el papel realmente se vive.
Centralizar estos procesos no solo reduce riesgos legales, también facilita la toma de decisiones. Si quieres llevarlo a la práctica, puedes agendar una llamada aquí y ver cómo aplicarlo en tu empresa.