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Columna del Experto

Retos del bienestar empresarial hacia 2026: la agenda que los líderes de RRHH no pueden postergar

A punto de cerrar un año retador para las organizaciones —marcado por una reforma laboral que introdujo cambios sustanciales en la gestión del tiempo, la flexibilidad y las responsabilidades del empleador—, surge la necesidad de mirar el 2026 no solo como un año de ajustes normativos, sino como una oportunidad estratégica para repensar el bienestar empresarial desde una perspectiva más humana, consciente y sostenible.

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| 6 Minutos de lectura

| Publicación enero 6, 2026| Última actualización enero 6, 2026


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El bienestar de las personas en las organizaciones dejó de ser un atributo deseable para convertirse en un factor crítico de competitividad y sostenibilidad. Hoy existe amplio consenso en que poner a las personas en el centro no es un gesto altruista, sino una decisión estratégica que, cuando se asume con convicción y coherencia, deriva de manera natural en mejores resultados de negocio. La gestión de recursos humanos ha evolucionado desde un rol operativo hacia uno estratégico; sin embargo, el contexto actual exige algo más: líderes de personas con la capacidad y la valentía de poner el bienestar en la mesa donde se toman las decisiones clave.

¿Por qué el bienestar empresarial será un factor crítico en 2026?

El año 2026 estará atravesado por un contexto político relevante para Colombia, al tratarse de un año electoral. Este tipo de escenarios suele generar incertidumbre económica, social y emocional en las personas, lo cual impacta directamente la vida laboral. En este contexto, la gestión humana no puede limitarse a reaccionar; anticiparse se convierte en una forma de cuidado.

 

Pensar empáticamente en cómo las decisiones del entorno impactan la vida de las personas y sus familias es parte esencial del bienestar empresarial. Para ello, será fundamental contar con mecanismos de escucha activa, mediciones internas frecuentes y redes de apoyo organizacionales que permitan identificar estados emocionales, preocupaciones y necesidades emergentes.

 

Aunque pueda parecer complejo o costoso, la experiencia demuestra que muchas veces el bienestar comienza con acciones simples pero profundas: ser escuchado, contar con espacios de conversación, participar en la construcción de soluciones colectivas o sentirse acompañado en momentos de dificultad. El bienestar no siempre requiere grandes inversiones económicas; muchas veces requiere presencia, tiempo y humanidad.

De la salud física al bienestar integral: un cambio de paradigma

La reducción definitiva de la jornada laboral a 42 horas semanales trajo consigo la eliminación de beneficios como el día semestral de la familia y las dos horas semanales de recreación y formación. Para muchas organizaciones, esto ha significado replantear los espacios de encuentro, integración y conexión, bajo la presión de hacer más en menos tiempo.

 

En este escenario, es comprensible que algunas empresas consideren reducir actividades asociadas al bienestar para priorizar la operación. Sin embargo, el bienestar no debe entenderse como sinónimo de eventos, rifas o actividades recreativas. El verdadero reto está en identificar, a partir del contexto, el sector y el perfil sociodemográfico de la organización, qué acciones generan bienestar real y significativo.

 

No existen fórmulas universales. Lo que resulta valioso para una organización puede ser irrelevante o incluso contraproducente para otra. La clave está en el conocimiento profundo de las personas y en la toma de decisiones estratégicas que, lejos de restar tiempo, potencien la productividad y el compromiso.

 

Hoy más que nunca, el bienestar debe abordarse de manera integral, incluyendo dimensiones como el bienestar psicológico, laboral y sociopersonal. En muchos casos, esto implica fortalecer el liderazgo, mejorar el clima laboral, crear canales de escucha efectivos, reconocer a las personas, involucrar a sus familias o brindar herramientas para la gestión emocional. En la mayoría de estas acciones, la inversión principal es de conciencia, conocimiento y voluntad.

Principales retos del bienestar empresarial en Colombia de cara a 2026

Uno de los grandes desafíos para las áreas responsables del bienestar será optimizar el uso del tiempo y los recursos, sin perder de vista el impacto real en la vida de las personas. Aunque las organizaciones suelen agrupar a sus colaboradores en segmentos poblacionales, esto no significa que el bienestar pueda abordarse de manera homogénea. Cada persona asigna valor distinto a las distintas manifestaciones de bienestar.

 

En este contexto, la cultura organizacional adquiere un rol central. No basta con definirla; es necesario volverla tangible, comprensible y útil para la toma de decisiones relacionadas con las personas. El bienestar debe ser una expresión viva de la cultura, no un programa aislado.

El liderazgo como pilar del bienestar organizacional

Uno de los retos más relevantes hacia 2026 será lograr que los líderes se conviertan en verdaderos referentes e influenciadores de la cultura organizacional. Más que jefes que ordenan, se requieren líderes que orienten, acompañen y desarrollen a las personas.

 

Aunque ya no siempre sea posible contar con grandes espacios de integración, cada reunión, cada conversación y cada interacción cotidiana es una oportunidad para generar bienestar. La calidez, el respeto, la inclusión y el reconocimiento no requieren tiempo adicional, sino una forma distinta de relacionarse.

 

Al final, más allá de los cambios políticos, sociales o normativos, hay algo que permanece constante: no se trata del que se hace, sino del cómo se hace. Las formas marcan la diferencia entre organizaciones que declaran el bienestar y aquellas que realmente lo viven.

Cómo prepararse desde hoy: claves para una estrategia de bienestar sostenible

Diseñar estrategias de bienestar sostenibles implica conocer profundamente a los equipos de trabajo: sus necesidades, deseos, miedos, familias, enfermedades, alegrías y retos. Solo así es posible construir arquetipos y acciones que respondan de manera auténtica a la realidad de las personas.

 

Esto requiere desaprender antiguas concepciones de bienestar y comprender el bienestar integral como la posibilidad real de que las personas estén bien dentro y fuera del trabajo. No se trata de entretenimiento, sino de generar condiciones para el equilibrio, la tranquilidad y el sentido.

 

Las personas no son simplemente empleados; son integrantes fundamentales del ADN organizacional. En organizaciones medianas y grandes, los líderes se convierten en la extensión natural de la gestión humana, por lo que formarlos y acompañarlos en este nuevo paradigma resulta clave.

 

Asimismo, es indispensable involucrar a la alta dirección y a las juntas directivas, de manera que cada decisión estratégica considere su impacto en las personas. Revisar la cultura, los valores declarados y los valores vividos, así como el sentido profundo del quehacer organizacional, es parte esencial de este proceso.

Bienestar y propósito: el rol social de las empresas hacia 2026

Las nuevas generaciones demandan cada vez con más fuerza que su trabajo contribuya a un propósito superior. En este sentido, la cultura organizacional y la claridad del propósito empresarial se convierten en factores determinantes para la atracción, permanencia y fidelización del talento.

 

Las empresas juegan un rol social clave en la mitigación de impactos ambientales, sociales y familiares. Ser reconocidas como actores sociales, y no únicamente económicos, es fundamental para la sostenibilidad y para la construcción de un mundo más habitable para las futuras generaciones.

Hoy existe una relación directa entre el sentido de propósito y el compromiso organizacional. Las personas permanecen donde sienten que su trabajo aporta a algo más grande que ellas mismas.

Conclusiones generales: ¿qué se viene para el futuro cercano?

El futuro cercano nos invita a replantear el papel de las empresas en el bienestar de las personas y de la sociedad. No se trata de filantropía, sino de una realidad estratégica: las organizaciones necesitan personas comprometidas, creativas, empáticas y resilientes, capacidades que solo pueden desplegarse cuando existen condiciones emocionales y físicas adecuadas.

 

Aportar al desarrollo personal, familiar y social de las personas garantiza equipos más preparados para alcanzar los objetivos organizacionales. Si bien esto es estratégico, cuando se hace con convicción y humanidad, el impacto trasciende la empresa y se multiplica en la sociedad.

 

En el Parque Jaime Duque, desde un enfoque cultural profundamente humano, sostenemos que integrantes felices construyen mejores familias; mejores familias fortalecen comunidades; comunidades sanas construyen país. El bienestar organizacional no es un lujo: es una responsabilidad compartida y una decisión de voluntad.

 

Gerente de Desarrollo Humano y Organizacional – Fundación Parque Jaime Duque Docente de cátedra – Maestría en Geren...

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